El día 6 de agosto celebramos una nueva sesión del proceso de Calidad Plena, esta vez junto a un grupo de voluntarias de la Fundación, cuya participación ha sido tan enriquecedora como necesaria. Su mirada cercana y comprometida nos permitió avanzar en la definición de las dimensiones clave del modelo de calidad de Plena Inclusión, aportando matices que solo quienes acompañan desde la proximidad pueden ofrecer.
Durante el encuentro validamos los puntos fuertes identificados en la reunión anterior, detectamos nuevas oportunidades de mejora y, sobre todo, obtuvimos resultados profundamente positivos: confianza, claridad, motivación, reconocimiento y un fuerte sentimiento de pertenencia a la organización.
Las voluntarias compartieron experiencias reales, señalaron aspectos que funcionan especialmente bien y nos ayudaron a identificar pequeños ajustes que pueden marcar una gran diferencia en la calidad de los apoyos.
Este proceso continúa creciendo gracias a la participación de todas las personas que forman parte de la Fundación. Cada sesión nos acerca más a un modelo de calidad sólido, participativo y centrado en la vida de las personas apoyadas.

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